La tecnología avanza a pasas vertiginosos y
poco a poco nos va arrastrando a una realidad donde toda la humanidad se
inmersa, una realidad que transforma la vida y hace nueva la existencia: la
relación del hombre con la máquina, el hombre y la cibernética.
Esta relación se ve cobijada por los grandes
pasos que ha hecho el hombre en la investigación de nuevas formas de entender
al hombre. El hombre tiene una sinnúmero de capacidades mentales, y es de esta
manera como entendemos que realiza operaciones demasiados complejas, sin
embargo, fruto de este deseo de analizar de manera detenida las cosas, surge la
investigación científica y a la mano el progreso de la máquina. Ahora estamos
ante un panorama que inquieta nuestra reflexión, en tanto que, aparecen nuevos
cuestionamientos en cuanto a la vida del hombre, su originalidad. Entendemos aquí
originalidad, en tanto que el hombre es el ser único capaz de reflexionar sobre
su existencia.
Como
salesiano, estas realidades no son indiferentes. “Al educador-pastor-salesiano,
ante todo como ser humano que es en sí mismo, pero también en su práctica
educativo-pastoral, se le plantean a menudo dilemas sobre la valoración, el
sentido y el cuidado de la vida humana; interrogantes que requieren respuestas
a mediano o largo plazo; muchas veces, inmediatas.”
Estas
cosas afectan la vida de los jóvenes y por tanto su forma de ver el mundo y la
sociedad y más la relación que establecen con el mundo y la forma de ver la
misma realidad del hombre. El gran dilema bioético de la cibernética es la
nueva relación que establece el hombre con la máquina, y sin más la relación de
la máquina-cosa y la máquina y el hombre en relación con el hombre. Si la
máquina es un “sistema-prótesis” ¿Qué es el hombre, una máquina? ¿Qué es lo que
nos diferencia de aquellas máquinas-cosa “que poseen apariencias de vida”?
En
relación a estas preguntas como educador pastor desarrollaré mi investigación
sobre la cibernética y el hombre, la relación inevitable ante un mundo que
cambia desmesuradamente y que da pasos gigantescos en la comprensión del hombre
y las cosas.
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